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Roberto Segura

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10 October 2022

Esta carta llega a tiempo para tu 76 cumpleaños y tarde para que la puedas leer. A tiempo de poder darte el espacio que te mereces y tarde para que lo ocupes.

 

He pensado mucho en nuestra relación desde la madurez, la empatía y la comprensión. Hubo un tiempo en el que tenía muchos reproches guardados para ti. Te los iba dando uno a uno. Supongo que internamente esperaba deshacerme de ellos y quedar en paz. Nunca pasó. La persona que se sentaba en el banquillo no era la misma que cometió los delitos. La vida le cambió. El trabajo que tanto tiempo le robó le abandonó y las prioridades le cambiaron.

 

Intenté juzgarte muchas veces. Hiciste muchas cosas mal. Dejaste cicatrices y minusvalías en muchas personas. Tardé en darme cuenta de que no se puede juzgar el pasado desde el presente y que mi contexto es totalmente diferente al tuyo. Que mi padre fue mejor que el tuyo y que tu nieto será mejor padre que yo.

Me he dado cuenta de que si algo ha marcado nuestra relación es habernos llegado a tiempo para saber que era tarde.

 

Llegamos a tiempo de conocernos sabiendo que era tarde para querernos sin reproches.
Llegamos a tiempo de comprendernos sabiendo que era tarde para cambiarnos.
Llegamos a tiempo de respetarnos como adultos sabiendo que tarde para tratarnos como padre e hijo.
Llegamos a tiempo de abrazarnos sabiendo que era tarde para que nuestros abrazos curaran.
Llegamos a tiempo de ayudarnos y tarde para salvarnos.
Llegaste a tiempo de cuidarnos y tarde para darnos amor.
Llegaste a tiempo de ser buen abuelo sabiendo que era tarde para ser buen padre.
Llegaste a tiempo de enseñarme lo que no se debe hacer con tus hijos sabiendo que era tarde para enseñarme lo que sí se debe.
Llegaste a tiempo de decirme te quiero sabiendo que era tarde para recuperar 20 años de silencio.
Llegaste a tiempo para saber que el mejor reconocimiento de un médico se lo dan sus pacientes sabiendo que era tarde para cambiar la forma en que se dan las medallas.
Llegaste a tiempo de enseñarme que hay que estar orgulloso de ser maño sabiendo que muchas veces llegamos tarde a bajarnos de la burra.

 

Y ya ves sigo tus pasos. Cada día llego a tiempo para darme cuenta de que es tarde para muchas cosas. Y esa es la mejor lección que me dejaste. Hoy puedo decir que perdí el miedo a seguir la tradición de malos padres y buenos abuelos. Llegaste a tiempo de dejarme esta lección. Tarde para verme aprenderla.

 

El día que te fuiste llegué a tiempo de verte marchar sabiendo que era tarde para llevarte al hospital. A tiempo perdonarme sabiendo que tardé demasiado en aparcar. A tiempo de oírte decir "no puedo" sabiendo que era tarde para un último "te quiero".

 

Espero que allá arriba te hayan dejado un rincón para pintar y un huertecito para regar tu estado de ánimo. Espero que hayas llegado a tiempo de decirle al abuelo que él también llegó tarde a muchas cosas.

 

Mis ojos me dicen que llego a tiempo de sentirte sabiendo que es tarde para responderte "sí" a todos tus "¿tienes tiempo para una última cerveza?".

 

Feliz 76 cumpleaños papá.